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En forma progresiva y creciente, una gran parte de la población, tanto masculina como femenina, “se ha ido contagiando de la necesidad de realizar algún tipo de actividad física, sea en forma recreativa o de competencia”, afirma Jorge Mastrángelo, doctor en Kinesiología, líder del área de Entrenamiento y Rehabilitación Deportiva del Hospital Universitario Austral.
“La calidad de vida mejora en gran medida si el individuo logra descargar por medio de la actividad física toda la tensión y estrés al que la persona común de nuestra sociedad esta sometida constantemente, tanto en la vida social como laboral y/o familiar”, destaca el especializara.
Si el estrés no se elimina de alguna manera (deporte, trote, gimnasia, natación, baile, danza) “será nuestro organismo el que sufra las consecuencias de este cúmulo de tensiones sobre alguna parte de nuestros aparatos o sistemas fisiológicos, o sobre nuestra relación con el mundo que nos rodea”, indica Mastrángelo.
Además, advirte que una vez que estas patologías se han instalado, “afectan muestro funcionamiento interno y cuesta mucho mas eliminar sus secuelas, las que, en muchos casos resultan irreversibles”. Contracturas musculares; malestar en órganos del aparato digestivo, acidez, gastritis y hasta ulceras gastrointestinales; alteraciones biomecánicas en las articulaciones mandibulares y de la masticación, entre otras.
Mastrángelo recomienda primero tratar el dolor con la terapia kinésica correspondiente, ya que la actividad física no elimina el problema. El ejercicio servirá en una segunda fase para que el mismo dolor no regrese.
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